Usa esta plantilla en tu negocio
Cómo funciona
Casi nadie llega diciendo «mi hijo tiene dislalia». Dice «tiene tres años y no habla» o «no pronuncia la R». La plantilla está armada justo con ese tipo de frases: la persona no elige un diagnóstico, reconoce su situación en una lista, casi no habla a los tres años, no le salen ciertos sonidos, se le entiende poco, tartamudea. Ese es el trabajo principal del quiz en este nicho.
La primera pregunta divide las consultas en tres escenarios: para mí, para mi hijo, para otro adulto. Son sesiones muy distintas: corrección infantil, trabajo con un adulto después de un accidente o un derrame, o trabajo de dicción para el ámbito laboral. Según la respuesta, la plantilla muestra la lista de dificultades que corresponde, y el especialista recibe una solicitud con la que ya sabe para qué prepararse y cuánto va a durar el primer encuentro.
Una advertencia importante: el quiz no diagnostica y no debe dar esa impresión. En el resultado conviene mantener un tono de «lo revisamos en la consulta», sin prometer plazos de corrección, porque dependen de cada niño y un «le corregimos el sonido en un mes» golpea la confianza. En la plantilla la primera consulta es en línea: eso baja el umbral, porque quien escribe no tiene que trasladarse a ningún lado para entender si las sesiones hacen falta.