La conversión de un quiz se rompe en cuatro puntos, y en cada uno la persona se puede ir: si abre el quiz, si llega al final, si deja su contacto y si ese lead resulta útil. Mirar el porcentaje global no sirve de nada mientras no sepas en qué paso pierdes gente.
El orden de trabajo importa más que los propios cambios: la primera pantalla afecta a todo el embudo, mientras que el formulario final solo afecta a su cola. Por eso se empieza por el titular y la oferta de entrada, después se recortan las preguntas hasta dejar entre cuatro y seis, y solo al final se toca el formulario de contacto. De media, un quiz da entre un 15 y un 25 % frente al 2–5 % de un formulario normal, aunque la rango por sector es amplia y lo sensato es medir tu propia evolución.