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Cómo funciona
El polarizado se calcula por clase de auto y por cristales, y una lista de precios en forma de tabla pocas veces se lee hasta el final. El cotizador recorre ese camino por el cliente: primero, qué le importa más —protección del sol, privacidad, cuidar el interior del decolorado o la durabilidad de la lámina—; luego la clase del auto, del compacto a la van; y después el alcance del trabajo. La primera pregunta no es de adorno: le dice al técnico qué lámina ofrecer.
Los servicios adicionales —restauración de faros, retiro del polarizado viejo, protección de faros con poliuretano, oscurecido de las calaveras, pulido— son una venta adicional natural que en la conversación casi siempre se olvida proponer. En el quiz el cliente la ve por su cuenta, mientras sigue pensando en trabajos para su auto.
Hay una cosa que conviene decir de frente: la transmisión de luz del parabrisas y de los cristales delanteros está regulada, y el mínimo permitido lo fija la normativa de tránsito de cada país. Un oscurecido fuerte adelante puede significarle una multa al dueño, y un estudio honesto lo advierte en vez de vender callado. En el quiz eso se acomoda bien en la descripción de la opción «privacidad»: la parte de atrás se puede oscurecer bastante y los cristales delanteros solo dentro de lo que permita la norma local.