Usa esta plantilla en tu negocio
Cómo funciona
Al fotógrafo de bodas se le elige por la sensación de «este nos va a entender». El precio es secundario: la pareja no teme pagar de más, teme recibir fotos ajenas a su espíritu. Por eso la plantilla no pregunta por el presupuesto, pregunta por la mirada: dónde quieren fotografiarse, qué importa más capturar, las emociones genuinas, los detalles de la decoración, los invitados y el ambiente.
La pregunta más útil es la de las poses. Las respuestas están repartidas con honestidad por tipos: «me da pena la cámara, fotografíen sin que se note», «quiero fotos de portada», «mitad posado, mitad reportaje», «confío por completo en el fotógrafo». Es un filtro de compatibilidad en las dos direcciones: quien trabaja en estilo reportaje ve de entrada que le están pidiendo poses, y la pareja no tiene que explicarlo en la reunión.
Las dos últimas preguntas arman el paquete: solo foto, solo video o ambos formatos, y cuántas horas, si es solo la ceremonia civil, el día completo desde los preparativos hasta la fiesta, o dos días. Ese es tu propio precio repartido en opciones entendibles, y con él la solicitud llega ya con el volumen estimado. La fecha de la boda conviene agregarla como pregunta aparte: al final de cuentas es lo primero que revisas en tu agenda.