Usa esta plantilla en tu negocio
Cómo funciona
La lista de precios de una tintorería es un listado de decenas de posiciones con precios distintos, y el cliente nunca calcula solo con ella. El cotizador lo hace por él: primero marca las categorías —ropa de abrigo, prendas de uso diario, ropa de casa y blancos—, después las prendas concretas y luego la cantidad de cada una.
Te advierto de entrada: en su forma original la plantilla es muy detallada, la cantidad se pregunta en una pregunta aparte para casi cada prenda. La bifurcación esconde lo que sobra, pero igual conviene recortar el listado a las posiciones que de verdad hacen tu facturación. Diez prendas de salida rápida en el quiz venden mejor que treinta de las que la mitad entra una vez al mes.
Las dos últimas preguntas —recolección y entrega— son la parte más subestimada. Es justo la logística lo que convierte a la tintorería en un servicio que se paga con más gusto: la persona no tiene que cruzar la ciudad con un abrigo. El total, eso sí, queda preliminar: la suciedad fuerte, las manchas y el estado de la prenda los evalúa quien la recibe, y eso conviene escribirlo con honestidad en el resultado.