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Cómo funciona
En la reparación de electrodomésticos la pregunta «cuánto cuesta» no tiene sentido antes del diagnóstico, pero la gente la hace igual. El quiz lleva la conversación a un terreno claro: primero, qué aparato falló —lavadora, refrigerador, estufa, lavavajillas— y después los síntomas. No «qué se descompuso», sino «qué está pasando»: no saca el agua, no enfría, hace ruido. A eso el cliente sí puede responder, y con el síntoma un técnico con experiencia ya calcula la pieza y el precio.
La pregunta sobre el segmento de la marca —económica, premium, de lujo— no sirve para clasificar clientes, sino para las refacciones: los tiempos de entrega y el costo de las piezas se diferencian varias veces, y prometer el mismo precio para todas las marcas no es honesto. La opción «no recuerdo la marca» está puesta a propósito, para que nadie se atore en ese paso.
Después vienen la urgencia y la elección de la fecha de visita. Esa es la gran diferencia de este rubro frente a los demás: la persona tiene un charco en la casa o el refrigerador descongelándose, y elige a quien llegue hoy. La opción aparte «primero quiero saber el precio» también sirve: separa con honestidad a quien todavía compara de quien necesita un técnico de inmediato. La dirección se pregunta al final: con ella se ve de una vez si es tu zona de cobertura o no.